Alas sobre el Batey

Por José Antonio Quintana García

Cuenta la historia de nuestro pueblo que, en la década de 1920, la aviación en Cunagua comenzó a marcar el progreso. Pasear en aeroplano estaba de moda para quienes podían pagarlo. Hoy recordamos el gran asombro del batey al recibir su primer visitante alado.

Los inicios de la aviación en Cunagua: El Miss Camagüey

La historia fue documentada al detalle por nuestro historiador Héctor Izquierdo Acuña. En 1929, aterrizó aquí el famoso biplano Ford llamado «Miss Camagüey». Este vuelo pertenecía al Servicio Cubano de Aviación y marcó un hito inolvidable para todos.La pista improvisada estaba muy cerca de la estación de ferrocarril. A este lugar se le conocía popularmente como «El Basurero». Los cunagüenses corrieron emocionados hacia la pista para no perderse ningún detalle del acontecimiento.El piloto no podía aterrizar porque la multitud bloqueaba el paso. Hacía señas desesperadas con las manos para que se retiraran. ¡Pero nuestra gente pensó que saludaba y le respondían alegremente desde abajo!Al fin alguien notó el verdadero apuro del piloto y desalojó el campo. El aviador pudo tocar tierra aliviado con su nave. Sin embargo, dicen los abuelos que del susto prometió no volver a aterrizar en ese lugar.Con el paso del tiempo, el batey tuvo otro aeropuerto rústico. Estaba ubicado en el extenso terreno que hoy ocupa el hospital. Su pista llegaba hasta el frente de las oficinas del Ministerio de la Agricultura.
«En nuestro terruño, el cielo nunca fue un límite; era solo otra ruta hermosa para conectar a nuestra gente.»

Aerolíneas del Norte, Aerovías Q y el progreso

A fines del año 1947, llegaron las Aerolíneas del Norte S.A. (ANSA). Estaban presididas por Juan B. Viera. Antes, viajar a Morón o Punta Alegre tomaba un día entero. Esto se resolvió rápido gracias a esta nueva ruta de carga y pasajeros.En el batey, los boletos eran vendidos en la oficina de ANSA, a cargo de Manuel Pérez. . Para la década de 1950, ya éramos escala diaria de Aerovías Q. Sus aviones cubrían la ruta diaria entre La Habana y Holguín.Víctor Viña Méndez representaba a la empresa en nuestro querido pueblo. Para orgullo nuestro, un pasaje hasta La Habana costaba apenas 43 pesos de la época.El libro La aviación civil en Cuba aporta más datos sobre la aviación en Cunagua. Tras la Segunda Guerra Mundial, los dueños de los centrales azucareros compraron aviones pequeños. Volaban en marcas reconocidas como Cessna o Beechcraft. Así trasladaban a sus técnicos directamente al central, evitando los malos caminos de tierra.

Llevando el Batey contigo

Hoy, estos valiosos recuerdos viven en la memoria de los que amamos a nuestro municipio Bolivia. Nos inspira profundamente ese cielo abierto que recibía a los aviones de época. También nos inspiran aquellas anécdotas que nos legaron nuestros abuelos.Por eso, nuestras prendas de ropa buscan capturar ese orgullo intacto de nuestra gente. Somos de un pueblo que, desde sus hermosos inicios, siempre supo mirar hacia arriba y volar muy alto.

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