El Guajiro de Cunagua: Historia Real

El Guajiro de Cunagua: Historia Real

El Guajiro de Cunagua

Esto es lo más veraz que existe de la historia de la canción surgida para resaltar las travesuras de este icónico personaje que ha llegado mucho más allá de nuestras fronteras, y aquí les esbozo los detalles.

El Guajiro de Cunagua: La historia detrás del Son que nos puso en el mapa

Hoy emprendemos un viaje sonoro y geográfico hacia el corazón de Cuba, específicamente a las tierras rojas y negras de Morón, término del antiguo Camagüey, exactamente en Cunagua. Nuestro objetivo es redescubrir la leyenda detrás de uno de los sones más icónicos del pentagrama nacional: El Guajiro de Cunagua. No se trata solo de una canción; es el retrato musical de una época, de un lugar único y de la esencia del campesino cubano. Pero, ¿dónde nace esta historia y por qué sigue resonando hoy?

El escenario: «La Tacita de Oro»

El escenario donde surge la historia del protagonista fue bautizado por muchos como «La Tacita de Oro». Para entender la canción, primero debemos entender el suelo donde vivió el protagonista de tan magistral creación. Cunagua no fue un ingenio azucarero común. Fundado en 1917 por la familia Mendoza, el central Cunagua rompió moldes arquitectónicos. En lugar del típico batey desordenado, allí se levantó una comunidad planificada al estilo de los «Company towns» norteamericanos: chalets de madera tipo bungaló, calles trazadas con precisión, jardines cuidados y una organización impecable. Era un enclave de modernidad industrial rodeado de un mar de cañaverales.

El nacimiento del Son Montuno

La historia habla de un personaje que se desenvuelve en un entorno vibrante, donde la zafra atraía a trabajadores de toda la isla y el Caribe. Mientras las noches se llenaban de música en las colonias, en el batey del central todo era más organizado; solo había fiestas en fechas autorizadas por la compañía. La historia real señala que la melodía original de «El Guajiro de Cunagua» nació de las manos de una mujer. La canción fue inspirada en un personaje real y sonaba en las estaciones de radio y en las victrolas una vez tras otra, cimentándose como parte de la mitología de nuestra cultura cubana.

¿Quién era el verdadero Guajiro?

Cunagua se hizo famosa por esta canción, de la cual brotaron diferentes historias. Algunas vinculaban al famoso pelotero Raúl González (conocido como «Cunagua»), aunque él era natural de Matanzas. Sin embargo, la historia original —que será tema central en el libro que estoy preparando— nace de un personaje llamado Octavio Iglesias Betancourt. Octavio, en uno de sus andares por La Habana, conoció al músico Abelardo Barroso, naciendo una amistad eterna. La canción fue escrita por Juana María González (fallecida en 1964) por encargo de Barroso, quien quedó sorprendido por el comportamiento jocoso y la estancia bullanguera de aquel personaje y popularizada por el legendario intérprete de la música cubana, sonero de alto valor Abelardo Barroso Dargeles (falleció en la Habana en 1972)

Letra: El Guajiro de Cunagua

«¡Ea!, ya llegó el guajiro, ya llegó el guajiro de Cunagua. ¡Ea!, ya llegó el guajiro, ya llegó el guajiro de Cunagua. Yo vine a La Habana, pues quería gozar, y con tanta gana, que aprendí a bailar, óyelo negra. Salí de Cunagua, y llegué hasta Ciego, resultó que luego ya estaba en La Habana, ya tú lo ves. Conocí a Barroso, allá en el Pontón, le cantó sabroso con la sensación, oye guajiro. ¡Ea!, ya llegó el guajiro, ya llegó el guajiro de Cunagua. Camará y Oscar, Rafael Segundo, dicen a gozar, y se acaba el mundo, óyelo negra. ¡Ea!, ya llegó el guajiro, ya llegó el guajiro de Cunagua. Traigo la mano caliente Antero, su guarará Con su guara, con su guara, con su guarará…»

La Orquesta Sensación y el Tres de Pancho Amat

Le dio cuerpo a tan popular canción la Orquesta Sensación (fundada en 1953), una de las más cotizadas de Cuba y América Latina. Para entender la profundidad de este tema, es imprescindible escuchar cómo lo aborda una leyenda como Pancho Amat. En su interpretación, el tres no solo acompaña, sino que es el protagonista absoluto.

El legado vivo

El Guajiro de Cunagua es más que una partitura. Es un arquetipo de la resistencia cultural. Representa al hombre de campo, trabajador y humilde, que al caer la tarde se viste de limpio, toma su instrumento y se convierte en rey de la parranda.

Desde este aquí, queremos mantener viva esa memoria, porque mientras alguien pulse un tres y recuerde el nombre de Cunagua, la historia de nuestros abuelos seguirá bailando.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Luis Jesús Pereira Rodríguez

    Resulta que después de haber nacido, ya hace 78 años por esos parages; todavía siento nostalgia cuando recuerdo ese lugar donde nací. El central, su batey ( un lugar único) sus colonias de caña el enramado de líneas férreas, una loma( la de cunagua).
    El olor del pan en las madrugadas en su panaderia, la hospitalidad de su gente, donde todavía hoy existen parientes míos y a donde iba con reiteradas frecuencias aunque ya hace algún tiempo casi no frecuento.
    Allí en esa zona, estudie hasta el quinto grado, este último en ballina , en la escuela de Rolando Cárdenas y Pompilia Ponce, del primero y hasta el tercero en la escuela rural de Betancourt primero y el cuarto en la escuela del batey » la Enriquera » donde realmente había nacido un 28 de diciembre, pero de 1947.
    Brigadista Conrrado Benítez, alfabetice en Lugones
    Después de haber estudiado algo en la Habana regrese a cunagua,( ya conocido como Central Bolivia) trabaje en el central incluso di clase en la escuela Mártires de Bolivia me apollo mucho un maestro de generaciones en ese lugar
    Braulio Santamarina.
    Más tarde regreso a La Habana paso el SMG y terminado este sigo estudiando trabajé en Mariel muchis años el su termoeléctrica en varias ocupaciones entre ellas dando clases , aun estudio y viví en Mariel aunque ya jubilado.
    Realmente siento nostalgia cuando recuerdo a mi teruño donde nací
    cunagua estás y estarás siempre en mi memoria

    1. Cyntia Garcia

      ¡Qué regalo de comentario! Leer sus palabras es viajar en el tiempo: casi podemos oler ese pan de madrugada y escuchar el ajetreo de las líneas férreas. 🚂❤️

      Nos emociona profundamente que, desde Mariel y con 78 años de camino recorrido, su corazón siga latiendo por Cunagua. Mencionar a figuras como el maestro Santamarina y recordar escuelas como ‘La Enriqueta’ es mantener viva la memoria de nuestro pueblo.

      Gracias por haber sido parte fundamental de esa historia, desde la alfabetización hasta el trabajo en el central. Cunagua siempre será su casa. ¡Un abrazo inmenso!

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