La Casona de Cunagua: historia de un símbolo que las llamas no podrán borrar

La Casona de Cunagua: historia de un símbolo que las llamas no podrán borrar

Uno de los inmuebles más emblemáticos de Cunagua desapareció tras un incendio. Recuperamos su historia, sus usos y los recuerdos de un edificio que acompañó a varias generaciones.
Casona de Cunagua
La Casona en sus años de esplendor, residencia del Administrador y Presidente de la Compañía.

Anoche, Cunagua perdió una parte irremplazable de su historia. La Casona, uno de los inmuebles más emblemáticos del poblado, sucumbió ante las llamas destructoras. Con ella se pierde algo muy significativo para el pueblo: un ente material que representó una época, testimonio vivo de nuestras tradiciones.
Así amaneció Cunagua hoy 09/08/2026. Donde antes se alzaba La Casona, solo quedan las ruinas.

Una mansión que representaba historia y cultura

La majestuosa casa destinada al Administrador y Presidente de la Compañía, Don Antonio de Mendoza, fue una hermosa mansión que se convirtió en un elemento preponderante de la identidad del poblado. Maltratada por el tiempo y el descuido en sus últimos años, conservaba sin embargo un inmenso valor patrimonial.Construida en madera, de dos plantas, con galerías y portales en forma de U, era espaciosa y exclusiva, con pasillos frontales de acceso directo desde el parque. La carpintería, muy fina, estaba hecha de pinotea, con contraventanas de cristal y puertas de dos hojas. En su interior, escaleras de lujosos pasamanos de madera preciosa y pisos cubiertos por bellas alfombras completaban un diseño que pocos edificios del poblado podían igualar.En su estructura inicial contó con 17 habitaciones, donde se alojaba la familia Mendoza. La parte frontal tenía un amplio portal con piso de bellas losas rojizas, y en la planta baja destacaba un gran salón de recepciones que daba acceso al vestíbulo donde Don Antonio recibía a sus visitas, además de baños, sala de despacho, terraza y cuartos.La parte posterior izquierda, tanto en su nivel alto como bajo, estaba destinada a la servidumbre. El resto del inmueble albergaba las instalaciones domésticas de la familia —cocina, despensa— mientras que en la planta alta se ubicaban los espacios de mayor privacidad: dormitorios, biblioteca, cuarto de costuras y lavandería.Constructivamente, la casa se apoyaba en cimiento, viga y zapata, con parales espaciados cada 60 cm, todos de las mismas dimensiones. A ambos lados de estos parales se colocó una malla metálica que servía de soporte al mortero, conformando una pared de mayor resistencia; por fuera, un entablado de madera machihembrada dispuesto horizontalmente.
La familia Mendoza en el portal de La Casona, en una imagen de época.

Testigo de la historia de Cunagua

Por La Casona pasaron figuras de gran relevancia: el líder de los azucareros Jesús Menéndez, el embajador de los Estados Unidos Mr. Sproille Branden, el accionista de la compañía Mr. Bats, y el presidente de la República Mario García Menocal.Después de 1959, el edificio vivió múltiples vidas: fue sede de instituciones políticas, hospital, Secundaria Básica, vivienda, funeraria, escenario de eventos culturales y reuniones, oficina del censo de población, y punto de encuentro para cumpleaños y bodas de generaciones de cunagüeros. Incluso sirvió de locación para la producción «Vacaciones Peligrosas», en 1989.Con el paso de los años, la falta de reparaciones, el comején, las modificaciones y el descuido fueron dejando una huella cada vez más difícil de ignorar. En 1997 surgió la idea de restaurarla, y de un estado casi ruinoso pasó, tras la reparación de sus espacios y mobiliario, a convertirse en «El Palacio de los Trabajadores», con una inversión de 170 000 CUC y más de un millón de pesos. Fue reinaugurada el 1 de febrero del año 2000, destinada al esparcimiento cultural y recreativo de los trabajadores.
Vecinos se acercaron a presenciar, impotentes, cómo las llamas la consumían.

Una pérdida que interpela

Cabe preguntarse: ¿cuál fue el tamaño del descuido para permitir que, después del sacrificio y el gasto de su restauración, La Casona recayera en condiciones peores a las de antes de repararse?La majestuosa mansión que deslumbró por su construcción, su belleza, su originalidad y su importancia histórica y patrimonial no merecía terminar así. Se desvanece ante nuestros ojos un pedazo de nuestra identidad; perdemos una joya de la arquitectura cubana.
Escombros donde antes hubo historia, cultura y memoria compartida.

Ayúdanos a preservar su memoria

La Casona ya no está, pero su historia no tiene por qué desaparecer con ella. Si tienes fotografías antiguas, recuerdos de alguna boda, cumpleaños, tu paso por la Secundaria Básica, o cualquier vivencia asociada a este edificio, te invitamos a compartirla con nosotros. Entre todos podemos construir un archivo que mantenga viva la memoria de La Casona para las próximas generaciones de cunagüeros.
Texto histórico: Adrián Tanayo Prats. Adaptación y preservación digital: Cunagua.me

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