
Si hay un lugar en Cunagua donde se ha sudado la camiseta, se han forjado amistades de hierro y se ha defendido el orgullo del batey punto a punto, es la cancha. La pelota vasca (o el handball, como muchos le dicen) no es solo un deporte en nuestro pueblo; es una religión que ha visto pasar a generaciones de talentos extraordinarios.
Nombres como Carly Álvarez, Rey «El Malanguero», El Pinto, Norge Montalvo, Mariguana (EPD) y un sinnúmero más de atletas resuenan en la memoria colectiva como verdaderos titanes. Sin embargo, cuando los cunagueros de todas las edades se sientan a debatir sobre quién ha sido el más grande, el debate suele terminar con un solo nombre, un consenso que trasciende generaciones: George Obregón, para todos nosotros, «Nanón».
Recientemente, las redes sociales se encendieron con un debate sobre las glorias de nuestra cancha. Lo que presenciamos fue un fenómeno hermoso: decenas de paisanos, desde los más veteranos hasta los más jóvenes, se unieron para coronar a una leyenda viva.
Los testimonios que brotaron de nuestra gente hablan por sí solos. Cuentan las anécdotas de un jugador de otra galaxia, capaz de ganarle a los mejores con una pala en la mano o incluso “jugando en una sola pierna y sentado en una silla aguantada”. Los que tuvieron el privilegio de verlo aseguran que “la pelota lloraba cuando ese Blanco le pegaba”. Nanón no solo dominó en la cancha de nuestro pueblo; barrió desde Guantánamo hasta Pinar del Río, enfrentándose y derrotando a campeones nacionales, dejando claro que el talento de Cunagua no tenía rival.
Pero, ¿quién es el hombre detrás del mito? ¿Qué pasaba por la mente del campeón que confesó que “de la raya para adentro no tenía familia ni amigos, porque me preparaba mentalmente para no perder”?
Desde www.cunagua.me, nos acercamos a él con el profundo respeto que merece su trayectoria. Y su respuesta fue tan franca, humilde y directa como sus tiros en la cancha. Más que una entrevista, Nanón nos ha regalado un testimonio íntimo sobre sus triunfos, su amor por el pueblo, su carácter «jodedor» y las batallas personales que enfrenta hoy en día; historias que les compartiremos más adelante.
Por ahora, queremos presentarles este video: una pequeña autobiografía que él mismo grabó para que las nuevas generaciones conocieran un poco más de su historia.
Para los jóvenes que no tuvieron la dicha de verlo romper los zapatos en el cemento, y para todos los que gritamos sus puntos desde las gradas, es un honor inmenso dejar este documento histórico para la eternidad.
Con ustedes, el Campeón de Campeones. Con ustedes, Nanón.
Nota de la redacción: Al contactar a Nanón para la realización de esta nota, su emoción fue tan grande que nos recordó que las leyendas nunca mueren mientras su pueblo las recuerde. George nos confesó que este reconocimiento era algo que soñaba y que volver a sentirse «niño» le ha devuelto una fuerza increíble.
Compartimos con ustedes este agradecimiento que nos envió, donde el corazón le gana a las palabras.









Se me hizo un nudo en la garganta viendo el video. Yo era un chamaquito y me colaba en las gradas solo para ver cómo la pelota lloraba cuando ese hombre le pegaba. Gracias a los muchachos de la página por este homenaje tan merecido a la historia viva de nuestro pueblo.
¡Dímelo a mí, Carli! Asere, a mí también se me aguaron los ojos viendo esto. Qué época tan linda aquella, mi hermano. Tú y yo sabemos bien lo que era estar ahí gritando en esa cancha mientras el hombre daba sus clases magistrales. Un abrazo grande, mi her, qué bueno leerte por aquí.
Mi viejo siempre me hablaba de un tal Nanón que era invencible y que barría con todo el mundo desde Guantánamo hasta Pinar del Río. Ahora por fin le pongo rostro a la leyenda. ¡Tremendo orgullo para todos los cunagueros estemos donde estemos!
Desde que me fui de Cuba no había vuelto a sentir tanta emoción. Esa cancha es sagrada para nosotros y tú eres el rey indiscutible. ¡Nanón, eres el más grande, mucha salud y bendiciones, se te respeta mucho!
Fue muy bueno para mi el mejor bendiciones
Nanon grande de corazón y Muy grande en la cancha
Nanón él mejor pelotaris de la historia de éste país
Cunaguero de los buenos.
En cuba lo vi jugar el abuso en persona y aquí en tampa no lo he visto jugar pero si he compartido con el y tremenda persona merecedora de todo el respeto y el cariño de todo el que lo conoce, un abrazo fuerte grandón y mares de bendiciones
Se te recuerda con mucho cariño, tantos recuerdos bonitos de nuestra Cunagua, un abrazo inmenso
Las mejores manos y los mejores pies también…muchas veces te vi jugar con los pies …al revés..con sillas en las manos…con una bicicleta… y otras veces que debías darle a la pelota e ir a sentarte en una silla en la línea de saque y esperar a que el otro le diera para salir a buscar la bola y asi sucesivamente…indiscutiblemente el mejor …los que tienen dudas de eso es porque no te vieron jugar