Siempre mi Cunagua
«Muy cerca del ocaso, yo te bendigo, Cunagua«,
por mantenerte en pie a pesar de los años,
por mostrar tu belleza aunque el tiempo borró tu esplendor de los días primeros, y el descuido tu magia;
Porque veo al final, cuál es tu poder de enamorar a quien te visita, siendo arquitecta de tu propio destino;
Dicen que quien escuchó el pitazo de tus trenes, el olor a zafra, probó de tus mieles, quedó embrujado para siempre;
Crearon perfecta tu estampa, una vida de batey organizada y tranquila, aún hoy sentimos el orgullo de una historia que llevamos tatuada en el alma;
…Cierto, nunca creí que en ti me quedaría:
¡mas tú no me dijiste que lo nuestro fuese eterno!
Hallé en ti sin duda días y noches, semanas, años que me hicieron fundirme a ti, ser parte de lo que siempre has sido, mi Cunagua;
Tampoco me dijiste que un cambio en ti llegaría;
Y sin embargo aquí estoy, porque soy tú y tú eres yo; también he cambiado, sin embargo sigo y estaré contigo hasta que mi cuerpo se integre al polvo de tu suelo;
Te Amo, y me has amado, el sol me acaricia y a la vez toca tu estirpe adolorida por el tiempo, decaída, maltratada, pero no olvidada, quién se atrevería hacerlo;
¡Cunagua, te debo todo!
¡Cunagua, siempre mi Cunagua…!
Autor: Adrian Tamayo Prats
